En Silicon Valley no hay horizonte. Este es un hecho importante que los habitantes de los mercados emergentes deberían tener en cuenta. Una ciudad no tiene por qué medirse por la imponencia de su horizonte. Los mercados emergentes a menudo intentan "crear" éxito construyendo grandes estructuras. Construyen sistemas ferroviarios a pesar de que la mayoría de las ciudades más antiguas tenían metro antes de que este fuera reemplazado por el automóvil. Construyen rascacielos incluso cuando los bajos bastan.
En la foto de arriba, que tomé durante mi paseo matutino por Silicon Valley, no hay nada realmente impresionante desde un punto de vista arquitectónico. Sin embargo, se ve el horizonte de Silicon Valley, posiblemente la "ciudad" más trascendental de nuestra era. La capitalización bursátil de las empresas dentro de la imagen es de aproximadamente 10 billones de dólares. Creo que esto es una demostración visual de que la verdadera riqueza de una nación no se crea con los edificios que construye, sino con las mentes que ilumina. Para triunfar, un país debe invertir en sus cerebros, no en sus ladrillos.
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